Incentivos por prohibiciones, un cambio para la cadena.

Representantes de los frigoríficos de Córdoba y de Santa Fe se reunieron con el ministro Buryaile. Solicitaron estímulos productivos e impositivos.

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Más allá de la discusión coyuntural sobre si el precio de la carne al mostrador es el adecuado en relación con el valor de la hacienda, la cadena de ganados y carnes necesita de una revisión más profunda. Sus precursores aseguran que la reforma debe incluir variables productivas e impositivas que les permitan a sus eslabones ganar en eficiencia y competitividad.

Con estas asignaturas pendientes, los frigoríficos de Córdoba y Santa Fe se llegaron hasta el despacho del ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, para comenzar a trabajar en una agenda específica. Una delegación de alrededor de 10 empresarios y directivos de las cámaras provinciales planteó ante los funcionarios la necesidad de consensuar temas puntuales que involucren a toda la cadena.

En la mesa, hubo coincidencia en que 2016 será un año con una menor oferta de hacienda, un indicador que incidirá en el precio de la carne, más si se tiene en cuenta que la exportación va a comenzar, a partir de la mejora en el tipo de cambio y de la eliminación de las retenciones, a pujar con la demanda doméstica por hacerse de volumen.

La merma en la participación de las hembras en la faena (representa alrededor de 40 por ciento) habla a las claras de una retención por parte de los ganaderos que se extenderá por los próximos meses. En ese contexto, en el propio Gobierno admiten, por lo bajo, que la posibilidad de que el precio de la carne baje es más declamativa que realista.

La eliminación del peso mínimo de faena fue uno de los pedidos concretos realizados por la industria regional. Sostiene que mantener la resolución de 2006 que prohíbe la faena de animales con menos de 300 kilos vivo y la venta de una res con menos de 165 kilos complica aún más los números de la actividad y resulta de difícil fiscalización.

A cambio, los industriales propusieron la puesta en marcha de incentivos para producir animales más pesados. Poner más kilos por cabeza puede ayudar a mejorar la oferta de carne, aunque eso signifique tener más tiempo el novillo en el campo. La inclusión de una recría contribuiría a sumar kilos baratos y a neutralizar los mayores costos del engorde, por la suba del precio del maíz.

El esquema impositivo vigente para los eslabones que intervienen en el abastecimiento interno también fue objetado por los industriales. La magnitud del impuesto al cheque, que grava con el 1,2 por ciento las operaciones (débitos y créditos) que realizan los productores, abastecedores y bocas minoristas, atenta contra la bancarización de las operaciones y estimula las ventas marginales. Un esquema más flexible estimularía a transparentar la comercialización.

La suba de los costos y el nivel de capacidad ociosa en las plantas preocupa a los frigoríficos. Mientras tanto, se preparan para abonar un refuerzo salarial de 1.200 pesos mensuales, con los haberes de febrero y marzo.

AGROMEAT.