SALTO GRANDE: UNA ALIANZA TERRITORIAL QUE DA SUS FRUTOS  

Como resultado de una década de trabajo, el INTA en Entre Ríos y la Comisión Administradora de Salto Grande se articulan con 124 entidades de la región y asisten con soluciones productivas y capacitaciones a más de 4.500 personas.

 

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El deseo permanente hacia la mejora motoriza la búsqueda de alternativas que fortalezcan el desarrollo de las comunidades. Muchas veces estos procesos de desarrollo se materializan en construcciones de hierro y cemento, pero muchas otras, en la solidez de los aprendizajes que se fijan en las personas. Con este horizonte, desde hace 10 años el INTA en Entre Ríos y la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (CAFESG) sostienen un convenio compuesto por nueve líneas de trabajo que permiten articularse con 124 entidades y asistir con soluciones productivas y capacitaciones a más de 4.500 personas.

De este modo, Oscar Valentinuz, director del Centro Regional Entre Ríos, valoró la articulación institucional. “El área de influencia de CAFESG se ubica en ocho departamentos de la provincia, donde potencia el desarrollo socioproductivo”, señaló Valentinuz y dijo que este enfoque de trabajo “encaja directamente con los objetivos del INTA, ya que no prioriza sólo la mejora de la producción, sino el desarrollo social de las comunidades”.

En cuanto a la participación del INTA, Valentinuz especificó que el instituto aporta “recursos humanos integrados en su sistema de extensión, usando como plataforma los Proyectos de Desarrollo Territorial como ámbito para convocar actores y discutir problemáticas vinculadas con el desarrollo de la región”.

Con el apoyo de más de 100 técnicos, se realizaron trabajos en 50 localidades de los ocho departamentos de la Región de Salto Grande que, según Valentinuz, consolidaron un notable avance en innovación organizacional. “Se conformaron grupos y mesas de trabajo y pasamos de trabajar con sectores en situación de vulnerabilidad a organizaciones”, añadió.

A su turno, Alejandro Casañas, presidente del directorio de la CAFESG, resaltó también el trabajo realizado durante 10 años. “Son resultados que no se logran de un día para el otro; es una secuencia de acciones concretas que va dejando sus frutos y el resultado que esperamos, finalmente, se ve en el mediano y largo plazo”, argumentó Casañas.

“En todos los ejes que venimos trabajando, ha quedado marcada la seriedad con la que hacemos las cosas”, agregó Casañas. Con relación a la acción en territorio, explicó: “Hay que recorrer, hablar con los productores, charlar con la gente y, de este modo, se logran unificar criterios y que los resultados sean realmente efectivos”.

Respecto de la situación actual, Casañas dijo que “desde junio de 2015 no se generan excedentes con los cuales se financia el Fondo Especial de Salto Grande y, por ende, la CAFESG” y señaló que se realizan “intensas tratativas con el gobierno nacional para lograr la continuidad”, encabezadas por el gobernador entrerriano, Gustavo Bordet.

Casañas destacó el entusiasmo, la seriedad y el empeño puestos por los integrantes de ambas instituciones involucradas con este proyecto. “A pesar de la difícil situación, nos hemos puesto a trabajar en un nuevo convenio con mayores propósitos, porque confiamos en que vamos a salir adelante”, subrayó, al tiempo que ponderó el valor para la región del convenio.

“Dentro de los mejores argumentos para que continúe el Fondo Especial de Salto Grande está este convenio que esperamos con ansiedad poder continuarlo, ni bien se restablezca el flujo de los mismos excedentes”, manifestó.

Por su parte, Lilian Roman, especialista del INTA Concordia y responsable del convenio en representación del instituto, aseguró que “el convenio es una herramienta que permite trabajar con la gente en el territorio y consolidar un numeroso equipo de trabajo interinstitucional” en referencia a la importancia de la acción conjunta.

De igual modo, Gisela Huber, coordinadora del área de Desarrollo Regional de la CAFESG, ponderó el rol del equipo interdisplinario que surge de la articulación con diferentes organizaciones públicas –municipales, provinciales y nacionales– y privadas. “Esto fue lo que permitió que el trabajo se afianzara en el territorio a lo largo del tiempo”, enfatizó.

Financiado por la CAFESG, el convenio registra un presupuesto de 1 millón de pesos y promueve el acceso a microcréditos; la producción local de alimentos y la mejora de los sistemas hortícolas, apícolas y porcinos de la zona. Además, se destaca la creación de una Red de Escuelas; el impulso de la agricultura familiar y la realización de eventos y jornadas.

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Capacitación en buenas prácticas de manufactura y manipulación de alimentos

Productores y emprendedores

Con énfasis en la producción de alimentos, este eje abarca actividades de agregado de valor realizadas en microemprendimientos de fruticultura, horticultura, apicultura y porcicultura.

“Se ha podido llegar a diferentes sectores con prácticas de manejo, capacitaciones, posibilidades para reducir costos productivos, entre otras acciones, que permitieron mejorar las condiciones de producción de alimentos”, puntualizó Huber.

En ese sentido, Roman resaltó el crecimiento de la actividad ictícola como alternativa de diversificación emergente en la zona, a través de un proyecto entre el INTA y la Universidad Nacional de Entre Ríos. Esto implicó la conformación de una cooperativa de pescadores artesanales que, gracias a mejoras edilicias, de manejo y en los canales de comercialización, logró una oferta de productos de calidad y con agregado de valor.

En citricultura, se realizaron visitas a empaques de la región, análisis de calidad de frutas y ensayos con productores para solucionar las problemáticas que afectaban los procesos desde la cosecha hasta el empaque. Asimismo, se avanzó en el diagnóstico de la comercialización de frutas y hortalizas a partir del relevamiento de 50 verdulerías de la ciudad de Concordia.

“Esto permitió indagar sobre principales dificultades de esta etapa y evaluar las variedades de frutas y hortalizas más vendidas según la ubicación geográfica del comercio”, acentuó Roman.

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Egresados de la primera edición del curso “Saber de Cerdos” en la entrega de certificados.

Hortalizas, cerdos y abejas

En el caso del trabajo hortícola, el objetivo apunta a generar información adaptada a las necesidades de los productores locales, desde una mirada que tiene en cuenta aspectos ambientales, de inocuidad y productivos. Esto se tradujo en cartillas técnicas, ciclos de capacitación, viajes al cinturón hortícola de La Plata y técnicas para el manejo de plagas y enfermedades en cultivos en invernaderos –tomate y pimiento, sobre todo–.

“Trabajar con técnicas de bajo impacto ambiental permitió que un productor comercializara tomates en forma diferenciada y lograr un sobreprecio por su calidad agroecológica”, comentó Roman. Además, especialistas construyeron insectarios con objetos reciclados que facilitan la cría de insectos benéficos y evaluaron la adaptación de variedades a la zona.

Por su parte, “Saber de Cerdos” es el nombre que se instituyó para los espacios de capacitación en porcicultura. Este año comenzó a funcionar el criadero escuela para promover la apropiación de tecnologías y el intercambio de experiencias. “Es una tarea que exige mucha dedicación y aprendizajes surgidos de la práctica”, indicó Roman.

En apicultura, desde 2014, se lleva a cabo un proyecto junto con el INTI y CONICET para identificar los atributos de calidad de la miel entrerriana mediante su caracterización botánica, geográfica y colorimétrica en virtud de fortalecer la comercialización. “Con el apoyo de la Red de Escuelas, el objetivo a futuro es lograr un manejo sanitario homogéneo respecto de las demás provincias para facilitar la trashumancia de la miel en la región”, apuntó Huber.

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Desde 2014, se lleva a cabo un proyecto junto con el INTI y CONICET para identificar los atributos de calidad de la miel entrerriana.

Escuelas y agricultores familiares

Bajo la premisa “formador de formadores”, desde hace seis años especialistas del Equipo Regional de Apicultura del INTA Concordia impulsan la Red de Escuelas. A través del proyecto, ofrecen ciclos de capacitación en diferentes actividades agropecuarias y comercialización para que más de 1500 alumnos y 124 docentes puedan iniciar sus emprendimientos productivos.

Desde 2012, se trabaja también en agricultura familiar, urbana, periurbana y rural. Este eje fue creado en respuesta de la demanda de un segmento de población y tiene el apoyo de la Mesa de Gestión Local para la Economía Social y Solidaria de Concordia.

Gracias a este tipo de acciones, los técnicos impulsaron la conformación de nueve grupos de emprendedoras y agricultoras, de los que participan 108 mujeres. Además, ofrecen capacitaciones en temas asociados con panificados e industrialización de productos de la huerta, costos de producción, comercialización, regulaciones y armado de proyectos.

De igual modo, se realizan ferias itinerantes para generar una vinculación entre las familias de agricultores familiares y emprendedores de la economía social con los consumidores. “En estos últimos tres años, se han implementado más de 40 ferias en donde se estima que cada mujer tiene una ganancia de mil pesos por feria”, calculó Roman.

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Seguimiento de un proyecto hortícola, financiado a través del Microbanco.

 

Financiamiento a micro escala

Desde 2005, el INTA y la CAFESG se articulan en el programa Microbanco. Esta herramienta crediticia permite asistir a pequeños y medianos productores que no aplican a otras ofertas de mercado, y prioriza el desarrollo de actividades agropecuarias, agregado de valor, seguridad y soberanía alimentaria, sustentabilidad ambiental, entre otras áreas.

“El programa ofrece financiamiento para distintos tipos de emprendimientos, pero siempre apuntando a aquellos que no pueden acceder a las líneas formales de crédito”, señaló Huber, quien destacó el aporte del INTA para evaluar la viabilidad de los proyectos agropecuarios.

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Con el apoyo del equipo de comunicación, se realizan jornadas de reconocimiento de plagas hortícolas.

 

Comunicar para el territorio

Por último, en el marco del convenio, se llevan adelante actividades de comunicación “que promueven y difunden el trabajo en el territorio que se realiza desde cada eje y también se brindan aportes específicos de la comunicación, de manera de enriquecer la acción con miradas interdisciplinarias”, explicó Roman.

Como resultado de la articulación durante 10 años, se elaboró el libro “Recorrido visual del trabajo conjunto en el convenio INTA-CAFESG” con un importante relevamiento fotográfico, donde se visibilizan actividades y logros en el territorio que contribuyeron a la transformación de la realidad social mediante un abordaje integral de las diferentes problemáticas.

 

 Comunicación INTA