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Dato oficial: en ocho años, siete mil ganaderos menos

Según la actualización que hizo el Senasa a marzo último del documento “Distribución de los establecimientos con existencias bovinas según estrato”, el 39,4 por ciento del stock ganadero nacional está en manos de 264 mil propietarios de menos de 500 cabezas.
 Ganaderos
De 237 mil propietarios en 2005, se bajó a 205 mil en 2012, para mostrar estabilidad desde hace tres años…

Según la actualización que hizo el Senasa a marzo último del documento “Distribución de los establecimientos con existencias bovinas según estrato”, el 39,4 por ciento del stock ganadero nacional está en manos de 264 mil propietarios de menos de 500 cabezas.

Otro 20,7 por ciento de las cabezas está en manos de 34 mil ganaderos (500-1.000 cabezas) y otro 32,6 por ciento del stock es propiedad de 23.500 productores, que tienen entre mil y cinco mil cabezas. Aquellas unidades productivas con más de cinco mil cabezas son unas 1.186 y detentan el 6,9 por ciento del stock.

Desde marzo de 2008, momento en que comienza la publicación de esta serie, ha aumentado 0,4 por ciento la participación en la propiedad del stock de los ganaderos de menos de 100 cabezas; un 0,4 por ciento la de los de 100 a 250 cabezas, y un 0,5 por ciento la del estrato de 250 a 500 cabezas.

Se mantiene prácticamente inalterada la participación de los ganaderos con 500 a mil cabezas, mientras cae el peso del estrato de mil a cinco mil cabezas (-1,6{e8f3bb45a70063238e17cff97263ba2027280d03102e4f69de9eefdf0f1e389a}), de cinco mil a 10 mil cabezas (-0,3{e8f3bb45a70063238e17cff97263ba2027280d03102e4f69de9eefdf0f1e389a}) y de más de 10 mil cabezas (-0,2{e8f3bb45a70063238e17cff97263ba2027280d03102e4f69de9eefdf0f1e389a}).

En los últimos ocho años hay siete mil ganaderos menos, y una tendencia muy leve a la pérdida de escala de las explotaciones. Los cambios operados en la propiedad del ganado en los últimos ocho años son muy leves.

El número de establecimientos ganaderos (Renspa) creció hasta el 2005, en que tocaron los 237 mil, para caer a marzo de 2012 a 205 mil, para mostrar estabilidad desde hace tres años.

Feedlots

Según el Senasa, en el año 2015 el 27,7 por ciento de la hacienda faenada en el país provino de los feedlots registrados por ese organismo. El mínimo de la serie se registra en 2008, con un 21,8 por ciento de participación, y el máximo en 2009, en plena liquidación ganadera, con el 28,4 por ciento.

En enero-abril de 2016, el 27,7 por ciento del ganado faenado proviene de los engordes a corral. En lo que va del año, el ocho por ciento de las vacas faenadas proviene del feedlot, el ocho por ciento de los toros, el 14 por ciento de los novillos, el 35 por ciento de los terneros machos, el 36 por ciento de las terneras, el 40 por ciento de los novillitos y el 44 por ciento de las vaquillonas.

Composición

Como tendencia de los últimos años, puede observarse un leve aumento en el porcentaje de toros, vacas y vaquillonas que vienen del corral, y una caída en la participación de terneros machos y terneras hembras, que se llevan a pesos de faena mayores.

En mayo, también según el Senasa, entraron a los feedlots registrados 570 mil cabezas, un 37 por ciento más que en igual mes del año pasado, y un 60 por ciento más que en abril de este año. La mayoría de los operadores interpreta que esta entrada excepcional –la más alta por lejos para un mes de mayo desde 2008– es consecuencia de la pobre comercialización de invernada en abril, mes afectado por 19 días de lluvia en la zona pampeana.

Aunque el acumulado enero-mayo muestra que la entrada a los corrales de engorde crece sólo 2,9 por ciento, los feedloteros creen que las entradas excepcionales de mayo han llevado al feedlot a un nivel de ocupación muy alto, con el temor consecuente acerca de en qué momento del segundo semestre todo este ganado encerrado saldrá a la venta.

En abril y mayo los engordes, a causa de las lluvias y el barro, han sido muy malos y las conversiones empeoraron entre un punto y un punto y medio (de seis a uno, a 7,5 a uno en el caso de animales livianos).

Efecto lluvias y una oferta corta en cantidad y calidad

La oferta muy reducida, tanto en calidad y cantidad, es lo único que sostiene el mercado ganadero. A la retención en marcha se le ha agregado el efecto de las lluvias, con caminos cortados, movimientos de hacienda diferidos, inconvenientes para trabajar con el ganado o para darle de comer, atraso en los engordes, barro y dificultades en el campo y en los feedlots.
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La oferta muy reducida, tanto en calidad y cantidad, es lo único que sostiene el mercado ganadero. A la retención en marcha se le ha agregado el efecto de las lluvias, con caminos cortados, movimientos de hacienda diferidos, inconvenientes para trabajar con el ganado o para darle de comer, atraso en los engordes, barro y dificultades en el campo y en los feedlots.

Todo el sistema está trabajando bajo una gran presión, derivada de la ociosidad, del fuerte aumento de los costos, de las dificultades de cobranza y del alto costo del dinero. La industria frigorífica debe enfrentar aumentos salariales y energéticos que se dan con una baja marginal del cuero, y con caídas en la faena que aumentan el peso de los costos fijos.

Matarifes y abastecedores ven que los márgenes se han reducido considerablemente y crece el peligro de incobrabilidad de los carniceros, con muchas bocas minoristas que, con la caída de las ventas, ya no son viables.

Novillo “caro”

La exportación ve con preocupación el retroceso del tipo de cambio, que lleva a que nuestro novillo sea el más caro por lejos de la región. Suben los salarios y se duplica-cuadriplica el costo de la energía, pero se confía en que la escasez actual de novillos y vacas, que dificulta tanto armar las faenas, se revierta en los próximos meses.

Todos esperan que esta escasez de ganado, que tensa toda la cadena de la carne, cambie en algún momento.

El consumo interno está muy débil, pero la oferta ganadera es baja y no da margen para forzar caídas en el precio del ganado, que sería lo que aliviaría las tensiones actuales en todo el mercado. Todo el sistema está preparado para faenar y procesar 13 millones ó 14 millones de cabezas y este año la matanza no va a superar los 11,6 millones de cabezas.

El peso medio está aumentando: hay más novillos, menos novillitos y terneros en la faena, pero esto compensa sólo parcialmente la fuerte caída de la matanza. El cierre de 150 frigoríficos no alcanza para que los que han sobrevivido dispongan de la hacienda suficiente para llegar al punto de equilibrio de cada planta.

Preñeces

Los primeros registros de los tactos, dados a conocer en los últimos días de marzo, arrojaban en principio resultados positivos.

Ahora, con mucho atraso a causa de las lluvias extraordinarias de abril, se van conociendo más porcentajes, que marcan que en la mayor parte del país –toda el área que no se inundó– la preñez fue igual o algo mejor a la del año anterior; pero en otras zonas, como parte de la Cuenca del Salado y el sur de Corrientes, los tactos arrojaron en muchos casos caídas de entre cinco y siete puntos en la preñez.

Pese al excelente estado corporal de los vientres al momento del tacto, es evidente que las inundaciones afectaron el éxito del servicio, al atrasarse los celos –todo venía atrasado de la inundación de 2014– y quedar mucha vaca parida tarde expuesta a los calores de diciembre y enero.

Estos malos resultados, que se han dado en zonas con una gran densidad de vientres, hacen pensar que, pese a que en la última primavera se incrementó en el país el número de vacas expuestas a servicio, el resultado de la preñez a nivel nacional difícilmente repita los buenos registros del año anterior.

Después de dos años “Niño” muy buenos para el servicio, el cual en un 85-90 por ciento se da sobre campo natural, la próxima parición y servicio (primavera 2016) se podría dar después de un invierno más frío que el anterior y de una primavera-verano más secos que en el 2015.