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Islas del Paraná. Se prevé una veranada con buena oferta forrajera

Se prevé que el río no volverá a crecer en lo inmediato, por lo tanto, para fines de primavera el estado de vegetación en las islas tiene que ser bueno. Buena oferta con buena calidad forrajera. Esto anticipa una veranada o ciclo tradicional de engorde de novillos, muy buena”, comentó Ernesto Massa, profesional del INTA Paraná, especialista en ganadería en islas.

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El delta  es un ambiente particular y muy complejo. La cabecera del Delta (departamento Diamante y Victoria),  es distinta al sur o sea la zona de  Villa Paranacito.

“Un nivel hidrométrico  en Diamante afecta de manera  muy diferente a lo que puede pasar en Victoria. En Diamante hay un relieve más marcado y podemos decir que ahora que bajó el río,  gran parte de la superficie de isla está sin agua y empezando una recuperación de la vegetación,  tarea que no es fácil, porque  fue  una inundación extraordinaria, por el tiempo de permanencia y por la altura alcanzada por el río. Venimos con una frecuencia alta de inundaciones en los últimos 4 años, también de picos altos. El ambiente de islas pertenece a los humedales fluviales del río Paraná y funciona con el pulso hidrológico, la vegetación  está adaptada  a ese tipo de disturbio natural, pero le lleva tiempo recuperarse”, señaló Massa.

Como el manejo ganadero característico es muy extensivo, el productor tiene premura en volver a la isla porque todo el movimiento ante la inundación le genera gastos muy importantes y en casos puntuales afuera tampoco hay campos para arrendar y la alimentación para el mantenimiento de la hacienda es muy costosa.


Dijo Massa que “ahora  el productor está volviendo, en forma paulatina. Lo que determina  la vuelta es la altura del río y no la disponibilidad de pastizales. No se ve la condición de la vegetación.  La isla siempre se  ha usado así.  Si bien fue un invierno crudo hay algunas especies que no se han alcanzado a secar por las heladas y pueden servir para pastorear, pero en general existe muy baja disponibilidad de forraje. Siempre hay algo que la hacienda puede pastorear, pero no se puede esperar una buena recuperación de la hacienda, con islas peladas (por la deposición de sedimentos dejadas por el río en grandes cantidades), la generación de forraje no es inmediata”. Sería recomendable dejar empastar la isla y entrar dentro de un mes o mes y medio.

Hay humedales  de distintos tipos. Todos  son de alta productividad. Las islas del Paraná son muy buenas porque  hay alta productividad  vegetal, excelente calidad y diversidad.

 

“En el año 2013  realicé durante un tiempo el seguimiento de  la vegetación post inundación de un pico invernal y los datos me mostraron que a los 70 días de retirada el agua hay disponibilidad de forraje aceptable como para que la hacienda tenga para pastorear. Y a los 100 días prácticamente equipara valores a antes de la inundación. Es decir que la regeneración es rápida”, dijo Massa.

El especialista además dijo que  “Si no llega a crecer el río como se prevé,  para  fines de octubre  el estado de vegetación en las islas tiene que ser bueno, tanto por la oferta, como por la calidad del pasto. Se puede esperar una veranada  con aceptables valores de engorde de novillos”, finalizó.

Caso Cercano

Massa comentó que  días atrás visitó una isla de 800 hectáreas ubicada frente a Rosario, donde más del 80% de la superficie estaba sin agua desde principios de agosto.

“La disponibilidad forrajera era aceptable, por el poco tiempo transcurrido entre el retiro de las aguas hasta fecha y el productor había ingresado hacía 2 semanas con 153 cabezas, entre novillos y vacas, más 11 caballos.

De acuerdo a los comentarios del productor la hacienda ya había mejorado el estado, pastoreando los relictos de vegetación acuática flotante como camalotes y los primeros macollos de las plántulas arraigadas, recientemente emergidas en el sedimento depositado”, comentó Massa.

El profesional del INTA dio más detalles de la situación, “por su parte los pajonales y carrizales, comenzaron a rebrotar lentamente por el incremento de las temperaturas medias de las últimas semanas, notándose claramente en su estructura  sedimentos finos , debido al reciente retiro del agua”, finalizó Massa.

Alimentación del ganado en períodos de inundación

En situaciones climáticas extremas, como el exceso hídrico que afronta actualmente el Litoral, es necesario recordar algunas recomendaciones para el manejo del ganado vacuno presente en las cuencas de los ríos Uruguay y Paraná, como así también sus afluentes.

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En algunas áreas anegadas de la provincia de Entre Ríos, donde ya se ha registrado la mitad o más de las precipitaciones anuales, el productor debe extremar las medidas de manejo del rodeo, principalmente las referidas a la alimentación de las distintas categorías de animales. También, y aunque escape al alcance de esta comunicación, deben extremarse las medidas sanitarias ya que los animales serán más susceptibles en esta situación de estrés.

Debe tenerse en cuenta que el alimento, tanto el forraje en pie como las reservas, serán escasas ante esta situación excepcional, y que esa característica se repetirá en las explotaciones vecinas afectadas por la inundación. Por lo tanto, el que disponga de alimento excedente intentará venderlo a un precio elevado, lo mismo que ocurrirá con el flete si se traen de lugares alejados. En cualquier caso, se debe comprar el mínimo de alimento que permita sobrellevar la situación de emergencia cubriendo los requerimientos de mantenimiento del ganado sin esperar altos niveles productivos.

Antes de suplementar debe evaluarse el valor nutricional de aquella superficie de pastura no alcanzada por el agua, y al mismo tiempo, debe bajarse todo lo que se pueda la carga animal del establecimiento. Se cuenta con dos herramientas primarias en tal sentido, la primera referida a la venta de aquellas categorías que lo permitan y que no comprometan el futuro posterior de la explotación, como por ejemplo animales gordos o que requieran poco alimento adicional para lograrlo. Así también animales improductivos como vacas viejas o vacías. Otra posibilidad es el destete de los terneros, siempre y cuando se disponga de alimento de calidad para esa categoría en crecimiento, disminuyendo drásticamente los requerimientos de los vientres. Otra alternativa es trasladar o vender los terneros destetados.

A continuación se aconseja dividir el rodeo en categorías de requerimientos nutricionales similares, y a partir de ese momento alimentar cada categoría en forma diferente y priorizando aquellas más sensibles (p. ej. vaquillonas sobre vacas o vacas de preñez avanzada sobre vacas en primeros estadios de preñez). Finalmente, se ilustran las cantidades necesarias de algunos de los principales alimentos disponibles que permiten cubrir los requerimientos de mantenimiento de diferentes categorías de animales del peso que se seleccionó. A tal efecto se comparan los granos de maíz y sorgo, y una pastura, heno y silaje. La cantidad presentada es estimativa, ya que depende especialmente de la calidad que está principalmente asociada al grado de madurez del cultivo.

Los valores requeridos están expresados en kilogramos de forraje total (con la humedad presente), pero en el caso que el productor deba comprar el alimento debe considerar el costo por kilogramo aprovechable (materia seca digerible). Los suplementos analizados son los más comunes, pero pueden encontrarse otros alimentos en el mercado.

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El grano debe suministrarse con un acostumbramiento de 15 días hasta alcanzar la cantidad definitiva. 1kg de grano maíz cubre 3,3 Mcal 1kg heno de 85% de materia seca cubre entre 1 y 2,5 Mcal (se tomó promedio de 1.5). 1kg sorgo cubre 2,6 Mcal (20% menos que maíz). 1kg pastura con 25% de materia seca cubre entre 1.5 y 2,5 Mcal. 1kg silaje con 35% de materia seca cubre 2-2,5 Mcal.

Cualquier aclaración o consulta adicional referida a la información presentada, será gustosamente atendida por los autores.

Más información: Gabriel Hipolito SEVILLA, Andrea PASINATO

Fuente: INTA

La inundación en las Islas del Ibicuy afecta a 2700 productores agropecuarios

Alrededor de 2700 productores agropecuarios de distintas escalas y actividades en las zonas inundadas de Villa Paranacito, al sur de Entre Ríos, sufrirán la pérdida de la totalidad de los ingresos previstos para este año
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Alrededor de 2700 productores agropecuarios de distintas escalas y actividades en las zonas inundadas de Villa Paranacito, al sur de Entre Ríos, sufrirán la pérdida de la totalidad de los ingresos previstos para este año

El titular de la Agencia de Extensión Rural Islas del Ibicuy del INTA, Hugo Félix Benavídez, dijo que los perjuicios “estarán vinculados con la escala productiva de cada predio”.

No obstante, precisó el técnico, “para un pequeño productor en este momento las pérdidas llegan a unos dos mil pesos por hectárea afectada”.

El territorio que abarca la agencia del Instituto de Tecnología Agropecuaria es parte del Delta del Paraná y se extiende desde el arroyo Ñancay -al sur del departamento Gualeguaychú- y la costa ribereña de Victoria, Gualeguay y Diamante, hasta los límites interprovinciales con Buenos Aires y Santa Fe.

La mitad de los pobladores de la localidad de Villa Paranacito, más de dos mil habitantes, están siendo afectados desde fines del año pasado por la crecida de los ríos Paraná y Uruguay.

Benavídez precisó que “lo que se ve en los primeros tres meses son campos improductivos, y hay sectores en los que hemos estado midiendo la profundidad que tienen en este momento poco menos de 1,8 metro de agua”.

“Obviamente, no se puede llevar adelante la producción de diferentes actividades, como la ganadería bovina y ovina; la forestación, la pesca, la producción apícola y de turba subtropical, y también el turismo está muy afectado”, detalló el experto del INTA a Télam.

Benavídez alertó que los pronósticos meteorológicos hablan de varios meses más del fenómeno, “con lo cual el productor local se vería seriamente afectado, al menos en lo que es este año”.

Los estudios del Instituto advierten sobre el riesgo del régimen hidrológico en la zona, a lo cual se sumaron en épocas recientes “prácticas inapropiadas como quemas de pastizales, sobrecarga de hacienda, construcción de defensas y drenajes particulares”.