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Las rotaciones evitan presencia de glifosato en cursos de agua

Una Red de Monitoreo trabaja en la detección de glifosato en la agricultura provincial y realiza muestreos en lotes agrícolas lindantes a cercos de agua. Allí determinan la calidad del agua y si la misma contiene o no glifosato.

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Según señala Carolina Sasal, en Paraná hace diez años que están trabajando y su tarea consiste en cuantificar las pérdidas de plaguicidas que existen desde los sistemas de producción.

“La red de monitoreo se conformó en al año 2011 y desde entonces empezamos a trabajar ya no sólo a nivel ensayo en lo experimental, sino en un relevamiento a nivel provincial. Es una red de actores que incluye a profesionales del Colegio de Ingenieros, de las cooperativas, participan también estudiantes, la Universidad, productores y otros organismos del Gobierno”.

Lugares de monitoreo

La iniciativa comenzó invitando a muestrear lotes en los cuales se esté haciendo agricultura cerca del agua y se logró obtener unos 300 sitios en toda el área de tierra firme de la Provincia. Los muestreos lo realizan en tres momentos del año. “Fue interesante conformar esta red porque los propios interesados en conocer la calidad del agua fueron quienes eligieron los lugares y tomaron las muestras. Las mismas se tomas en tres períodos anuales: en un momento alejados de las pulverizaciones, por lo general después de la cosecha de soja, luego cercano al período de barbecho y al finalizar el invierno (agosto/septiembre), y después en el momento de la cosecha de soja.

Resultados

En los distintos muestreos hacen foco en el análisis del glifosato, por ser el plaguicida de mayor volumen de uso en la Provincia, según señala Sasal; “y se detectaron concentraciones muy altas de glifosato, en dos de los 300 sitios, y esto está asociado a cursos de agua que están linderos a lugares de tratamiento de envases”.

Y agregó: “se encontró además que la época de mayor presencia de glifosato en agua es la salida del invierno y esto tiene que ver porque las temperaturas bajas hacen que la degradación del glifosato sea más lenta y también que las primeras lluvias de la primavera arrastren lo que nos ha quedado de la aplicación para los barbechos”.

“Hemos encontrado que entre el 20{e8f3bb45a70063238e17cff97263ba2027280d03102e4f69de9eefdf0f1e389a} y el 40{e8f3bb45a70063238e17cff97263ba2027280d03102e4f69de9eefdf0f1e389a} de esos 300 sitios, tenían alguna presencia de glifosato durante la salida del invierno. Estos datos si bien no son concentraciones elevadas y están por debajo del umbral asignado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos para la vida acuática, nos indica de todas maneras que tenemos que rever algunas prácticas, como los momentos de aplicación, la cercanía de esas aplicaciones a las lluvias por ejemplo, si queremos minimizar las pérdidas” comentó a Campo en Acción.

A favor de la rotación de cultivos

Sasal explicó que mantener el suelo cubierto, evitar el monocultivo y sí realizar la rotación de cultivos o incluir cultivos de cobertura, sistematización de lotes, o todo aquello que nos mejore el ingreso de agua al suelo y minimice las pérdidas por escurrimiento va a favorecer que esas fugas que tenemos de nuestro sistema sean menores.

Por lo tanto “con el monocultivo de soja lo que hacemos es deteriorar las propiedades del suelo y favorecer el escurrimiento, y cuando tenemos mucha agua que se va de nuestros campos no solamente perdemos agua para nuestros cultivos sino que también arrastra nutrientes y cualquier químico que utilicemos en el campo” concluyó Sasal.

De la Redacción Campo en Acción