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La hacienda representó el 50% del valor de la carne en Enero pasado.

De acuerdo a estimación propia basada en precios Liniers y precios nivel consumidor IPCVA, la hacienda representó el 50% del valor de la carne en el mes de enero de 2016. Esta participación se ubica 3 puntos porcentuales por debajo de la media observada durante los últimos 8 años (53%, período 2008-2015).

El otro 50% del valor de la carne representó la participación conjunta de los servicios de faena, transporte y comercialización y la del Estado (tres niveles) a partir de los impuestos que aplicó sobre estas actividades.

Durante los años 2008 y 2009 la incidencia de la hacienda estuvo en sus mínimos, por debajo del 45% durante muchos meses, influida por la gran liquidación de animales que produjo la (mala) política intervencionista del gobierno. Por el contrario, la incidencia estuvo por encima del 60% durante varios meses de los años 2010 y 2011, en plena fase de retención de vientres y escasez de animales para faena.

El aumento de precios de la carne observado entre enero 2015 y enero 2016 (50,3%), supera al aumento del precio de la hacienda (46,7%), al aumento del nivel general de precios (31%-34% según fuentes estadísticas provinciales y estimaciones propias) y al aumento de los salarios de actividades vinculadas a la industria frigorífica y al comercio minorista de carnes (30%-32%, según serie de salarios Ministerio de Trabajo y estimaciones propias).

En otros términos, el aumento observado en los precios minoristas de la carne, y por ende de participación de los servicios de faena, transporte y comercialización, luce excesivo considerando lo sucedido tanto con el precio de la hacienda como con los otros precios de la economía. Por lo tanto sería de esperar que el propio mercado, con sus tiempos, realice una corrección al respecto.

Debe advertirse también que la suba de tarifas de servicios públicos y la mayor inflación de los últimos meses tendrá seguramente impacto sobre el poder de compra de amplios segmentos de consumidores, en particular del gran centro de consumo que representa el Área Metropolitana de Buenos Aires, generando más presión aún para el reacomodamiento de precios de la carne.

La corrección a la baja inició en el mes de enero, cuando el valor de la carne en carnicerías se redujo un 2% de acuerdo a la estimación de IERAL. Es altamente probable que en este mes se vuelva a observar una baja, aunque ésta resulta difícil de cuantificar. Una referencia útil para tener un orden de magnitud: si el precio de la carne baja un 5% en febrero y el precio de la hacienda se mantiene relativamente constante, la incidencia de esta última en el valor del producto final volvería al promedio del período 2008-2015.

 

 

No alcanzaría con tocar retenciones y devaluar

Según un informe de Juan Manuel Garzón, economista del Ieral, de la Fundación Mediterránea, se estima que 2015 cerrará con el poder de compra de la soja más bajo de los últimos 14 años para los productores y estará en un nivel muy similar al que tuvo en 2001.
No alcanzaría con tocar retenciones y devaluar

Garzón llegó a esa conclusión con un índice que resume la evolución del valor de una canasta (alimentos, servicios, indumentaria, entre otros rubros) respecto de la soja. El índice para 2015 da cercano al 2001, con un valor de 60.

El economista trazó cuatro escenarios probables para 2016 con el precio mayo 2016 (FOB US$ 330), levemente por debajo de los actuales.

En el primer escenario, que denominó “siga siga”, supone la continuidad del modelo con atraso cambiario y altos impuestos. Así, el tipo de cambio oficial se devalúa al 1% mensual y la inflación al 2% durante 2016. En este caso, “el poder de compra se debilitaría aún más llegando a pisos no vistos siquiera en los peores años de los noventa”, alertó.

Para el segundo escenario, que llamó “juntos a la par”, supone que el tipo de cambio y la inflación convergen a un mismo ritmo, al 2% mensual. “El poder de compra se seguiría deteriorando, levemente, dado que los precios internacionales se proyectan a la baja. De este escenario surge que se necesita una mejora del tipo de cambio real, o una baja de retenciones, no ya para mejorar el poder de compra sino para que no vuelva a caer el año que viene”, afirmó.

Respecto del tercer escenario, que definió como “gradualista”, el tipo de cambio le gana a la inflación el año que viene en 2 puntos porcentuales por mes. El tipo de cambio sube al 4% mensual y la inflación al 2%. Aquí “el poder de compra de la soja en 2016 se asemeja al de 2015. Se está lejos de volver a los niveles observados en 1998/2014 (valor índice 100). Y diciembre de 2016 se ubica en un valor índice 65, 35% por debajo de 1998/2014”, explicó.

Finalmente, Garzón analizó el escenario “gradualista plus”, igual al anterior pero con el agregado de una baja de 10 puntos de las retenciones. En este caso, el poder de compra de la soja mejoraría un 18% en 2016, respecto del promedio 2015. Y diciembre de 2016 se ubicaría en un valor índice 75, que es 25% no obstante por debajo del promedio 1998/2014.

EE.UU., Europay Brasil, con más ayuda al sector

  • La Unión Europea, con su Política Agrícola Común 2014-2020, por 408.000 millones de euros, y los Estados Unidos, con su Agricultural Act of 2014, con unos US$ 489.000 millones para 2014-2018, continuarán subsidiando a su economía agropecuaria. En tanto, Brasil hoy respalda al sector con crédito agrario a tasas preferenciales (Sistema Nacional de Crédito Rural). “Esto les permite a los productores del vecino país vender toda su cosecha con la seguridad de tener una fuente de financiación accesible para la campaña nueva”, señaló Horacio Busanello, CEO de Los Grobo. “Si bien Brasil no tiene subsidios directos, la devaluación de su moneda en momentos de debilidad en los precios de los commodities genera un enorme incentivo a la producción. La variación del real versus el dólar fue del 68% en los últimos 12 meses, motorizando al campo brasileño”, añadió.

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Fuente: La Nación